Revista > OC 31 > Editorial

Editorial

Ernesto Ottone Ramírez

Frente al desafío de transitar hacia la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, nuestra institución sigue generando iniciativas que tienen como objetivo reforzar los vínculos del Estado con la academia, con los artistas, cultores y gestores, y la sociedad civil en su conjunto. 

Este principio, que ha estado presente desde los orígenes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, adquiere hoy una dimensión más urgente, en miras hacia la instalación definitiva de la cultura en un espacio central en la vida de los chilenos y chilenas.

Hoy se hace imprescindible generar un aumento concreto en la apertura y la participación, tanto para el diseño e implementación de planes y programas, como para el desarrollo reflexivo que
se genera al interior de nuestra institución. Sólo de esta forma –incorporando nuevas voces y miradas diversas a la forma de generar y difundir los contenidos– encontraremos verdaderos socios estratégicos para amplificar nuestros esfuerzos. 

Bajo este escenario es que el 2016 la revista Observatorio Cultural conforma un Comité Editorial de especialistas en el campo cultural, ampliando con ello la participación de agentes culturales externos así como a actores claves internos del Consejo de la Cultura. La conformación de esta nueva orgánica está integrada por Diamela Eltit, Paulo Slachevsky, Tomás Peters y Pamela López, además de actores internos de nuestra institución como Constanza Symmes, Tania Salazar, Miguel Angel Viejo, Marcelo Varela y Claudia Guzmán.

La primera sesión del Comité Editorial se desarrolló durante el mes de mayo. Este hito perfiló una línea orientadora de los tres números que serán publicados durante el año 2016, acordando centrar los artículos bajo cuatro focos de interés: fenómenos sociales con enfoque en los sujetos; las prácticas que están sucediendo en los espacios públicos y aquellas que son parte de un entramado social; puesta en valor de experiencias colaborativas, locales y comunitarias; y relevancia del campo cultural en los procesos ciudadanos que actualmente se están llevando a cabo.

Este replanteamiento, producto de una valiosa discusión colectiva, nos permite hoy presentar un nuevo número de Observatorio Cultural que invita a sus lectores a reflexionar sobre distintas dimensiones del arte público presente en nuestras ciudades, como una posibilidad de intercambio e integración cultural. 

A través de sus artículos, la presente edición nos propone observar lo que está sucediendo en el espacio público, analizando su multifuncionalidad. Nos invita a analizar cómo la interacción con las manifestaciones artísticas facilita las relaciones sociales y los comportamientos colectivos, potencia la inclusión entre distintos grupos sociales y etarios, y estimula la capacidad de expresión y de identificación simbólica con los territorios en lo cotidiano.

La invitación es a profundizar la conversación y la perspectiva que los autores de estos trabajos nos entregan, para analizar así la presencia (y ausencia) cultural en nuestra sociedad y las futuras rutas a emprender como país.