Revista > OC 32 > Espacios Culturales de Chile

Los sitios de memoria: Recordar para reparar y construir

Juan. E. Serrano

Equipo de Políticas Culturales, Departamento de Estudios, CNCA.

Desde el retorno de la democracia, espacios en los que se cometieron violaciones de derechos humanos durante la dictadura han sido recuperados y transformados en “sitios de la memoria”. Estos lugares son gestionados por agrupaciones de derechos humanos con el doble objetivo de reparar simbólicamente a las víctimas en acorde con la legislación internacional y transmitir a las futuras generaciones estos trágicos episodios, combatiendo así el olvido de la represión de la dictadura. Las máximas autoridades han reconocido recientemente la importante labor cultural y pedagógica de los sitios en pos de la construcción de una democracia justa.

Genealogía de un concepto
En el campo académico, la noción de sitio o lugar de memoria encuentra su origen en la obra del historiador francés Pierre Nora (1984), coordinador del monumental proyecto Les lieux de mémoire,
que vio la luz en la década de 1980 en siete volúmenes compuestos por 135 artículos y más de 5.600 páginas, en el que participaron casi 100 autores. Este estudio realizó un inventario crítico de los
espacios físicos y simbólicos sobre los que la nación francesa funda y transmite su identidad. El éxito de la obra fue tal que inspiró proyectos similares en otros países y llegó a desbordar la academia para instalarse en el sentido común de la sociedad.[1] Esta caracterización nos invita a tomar en cuenta la dimensión cultural de los sitios de la memoria como espacios que la comunidad decide preservar con el fin transmitir valores éticos sobre los que fundar una identidad común ciudadana (Halbwachs, 2004; Candau, 2006; Lavabre 2009). Entendemos así, por ejemplo, la necesidad democrática de preservar espacios como el campo de exterminio de Auschwitz, sitio de la memoria europeo por excelencia, cuya
misión no es otra que impedir el olvido de la barbarie totalitaria que recorrió el continente el siglo pasado. De eso se sigue que la destrucción de espacios donde se cometieron de crímenes contra la humanidad no tiene cabida en democracia. En este sentido, y tal como afirma el filósofo Tzvetan Todorov (1995), la eliminación de pruebas y la manipulación del pasado son un elemento característico de las dictaduras totalitarias, adictas a los “abusos de la memoria”, siendo en este sentido paradigmático el caso de la masacre de Katyn en Polonia. Una lógica de gobernar el presente controlando el pasado desde el maniqueísmo mesiánico tan finamente plasmada, en un registro literario, por George Orwell en 1984 y Milan Kundera en La insoportable levedad del ser.

De esta manera, en la mayoría de los países con pasados dictatoriales, la recuperación y preservación de los sitios de la memoria representan hoy día un instrumento de reparación simbólica de las víctimas de violaciones de derechos humanos expresada en el espacio público y dirigida, por tanto, al conjunto de la sociedad. En este sentido, cabe destacar el trabajo de sistematización realizado por Instituto de Políticas Públicas sobre Derechos Humanos del Mercosur (IPPDH, 2012), así como la puesta en común de experiencias y aprendizajes en la gestión de sitios de todo el mundo en el seno de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia y la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños.

Los sitios de memoria en Chile

En Chile, los sitios de memoria expresan por tanto la voluntad democrática de impedir que episodios tan trágicos como fundamentales para el país caigan en el olvido y puedan por ello repetirse en el futuro. Así quedó recogido en el Informe Valech en 2010 al establecer que para ahondar el aprendizaje colectivo y la calidad democrática de nuestro país es necesario declarar “los principales centros de tortura como monumentos nacionales y la creación de memoriales y sitios recordatorios de las víctimas de violaciones a los derechos humanos y violencia política.”[2]

Sentado lo anterior, los sitios de la memoria chilenos contrastan con las dificultades experimentadas en otros países a la hora de elaborar políticas públicas de la memoria (Gensburger 2010, Aguilar 2008, Lefranc 2004). Debemos destacar por tanto la fructífera colaboración existente en nuestro país entre las autoridades públicas y la sociedad civil que, si bien no ha estado siempre exenta de conflictos, se esfuerza en respetar la autonomía de las agrupaciones de derechos humanos, las verdaderas protagonistas de la gestión de los sitios.

Esta labor fue impulsada con la creación en 2009 del Instituto Chileno de Derecho Humanos, a la que su sumó la labor del Consejo de la Cultura y las Artes gracias a la inclusión del “rescate de la memoria histórica y el diálogo intercultural como motor de identidad” y “la defensa de los derechos humanos y el respeto por las minorías” como valores inspiradores de la acción pública en la Política Cultural 2011-2016 (CNCA, 2011, p.52). Cabe destacar del mismo modo los actos de conmemoración del 11 de septiembre en 2016, en los que participaron por primera vez autoridades ministeriales, acudiendo a la Villa Grimaldi, el Estadio Nacional o el Estadio Víctor Jara.3 El Ministro del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Ernesto Ottone R., participó en los actos visitando la antigua Clínica Santa Lucía, centro de detención y tortura de la DINA. Este reconocimiento institucional ha sido posible gracias
a la exitosa gestión de los sitios de la memoria desarrollada desde mitad de los años 1990. A continuación presentaremos someramente algunos de los principales sitios de la memoria chilenos.

1. Villa Grimaldi
El primer sitio de la memoria recuperado en Chile fue la Villa Grimaldi, antiguo Cuartel Terranova, donde se calcula que pasaron cerca de 4.500 prisioneros políticos de los cuales al menos 228 son detenidos desaparecidos. El sitio se encuentra gestionado desde 1996 por la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, siendo declarado Monumento Histórico por el Decreto Exento N° 264 del 27 de abril 2004.4 El decreto justifica esta medida así:

“Que, luego del Golpe de Estado de 1973, Villa Grimaldi pasa a poder de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que la transforma en su Cuartel Terranova, siendo el centro de detención, tortura y exterminio más importante del país, desde 1973 hasta fines de la década de los ochenta. Que, el Parque Por La Paz Villa Grimaldi, luego de ser un lugar de detención y tortura, se ha convertido en un lugar de promoción de los derechos humanos, siendo el único sitio de estas características que se logró recuperar y conservar en América Latina, por lo que se convierte en un ejemplo del ‘Patrimonio del Dolor’, que acoge a las personas de distintas ideologías políticas, creencias religiosas y edades, constituyéndose,
además, tanto en lugar de encuentros masivos como a nivel personal e íntimo.”

2. Estadio Nacional
El Estadio Nacional, inaugurado en 1938, fue el centro de prisioneros más grande después del golpe de Estado de 1973, además de ocupar un lugar en nuestra memoria colectiva debido a su larga historia, siendo testigo entre otros eventos del Mundial de Fútbol de 1962. El estadio fue declarado Monumento Histórico por el Decreto Exento nº 710 del 11 de septiembre de 2003 en respuesta a la iniciativa surgida de la sociedad civil por el Comité Proyecto Estadio Nacional, Memoria Nacional. Dicho comité, que
contó con un gran apoyo nacional e internacional, institucional y social, impulsó el proyecto de intervención del estadio concebido por los arquitectos Claudia Woywood Rodríguez y Marcelo Rodríguez Whipple, nieta e hijo del arquitecto Alejandro Rodríguez Urzúa, detenido y desaparecido en julio de 1976.

3. Estadio Víctor Jara
El estadio Víctor Jara, ex-Estadio de Chile fue inaugurado en 1969 cambiando de nombre en 2003 en homenaje al cantautor popular quien fuera detenido, torturado y asesinado en el recinto. El lugar
fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico por el Decreto nº 483 del 2 de marzo 2010. Dicho decreto resalta la importancia histórica del lugar dado que el estadio: “fue el primer recinto deportivo techado en Chile. Fue sede del Festival de la Nueva Canción Chilena, una de las expresiones más importante de la música popular en los años 1969, 1970 y 1971 y en este marco cabe señalar que el año 1969 obtuvo el primer lugar “Plegaria de un labrador” de Víctor Jara y el lugar donde se estrenó la Cantata Santa María de Iquique de Luis Advis, interpretada por el grupo Quilapayún, en el año 1970. Que, a contar del 11 de septiembre de 1973 el Estadio Víctor Jara fue utilizado como centro de detención por la Junta Militar de Gobierno. (…) En noviembre de 1973, el Ministro de Interior de la Junta de Gobierno, anunció que el Estadio Nacional había ‘quedado completamente despejado’ y que 109 detenidos serían trasladados al Estadio Chile. Desde ese momento y hasta julio de 1974 el ex-Estadio Chile se transformó en el principal centro de detención de la capital.”

4. Londres 38
El edificio situado en la calle Londres de Santiago fue uno de los tantos recintos clandestinos utilizados por la DINA durante la dictadura. El lugar fue declarado monumento histórico tras la presentación del Colectivo de Detenidos Sobrevivientes y Familiares y Compañeros de Detenidos Desaparecidos de Londres 38 por el Decreto Exento nº 1.413 del 4 de octubre 2005. En julio 2009, tras la celebración de mesas de trabajo para elaborar un proyecto para este sitio histórico, en las que participaron agrupaciones de derechos humanos, expertos y representantes públicos, se creó la entidad encargada actualmente de la gestión del lugar: Londres 38, Casa de la Memoria.5 El decreto mencionado justifica la importancia de este sitio del siguiente modo:

“Que dicho recinto fue uno de los centros de detención, tortura y exterminio de detenidos políticos más importante de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), durante el primer año de dictadura militar, hasta septiembre de 1974. Que durante el período en que operó la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en Londres 38 (actual Londres 40), los agentes de esa organización hicieron desaparecer
o ejecutaron alrededor de 94 personas (81 hombres y 13 mujeres) que ingresaron a ese recinto como detenidos políticos, (…) Que si bien está localizado en un sector declarado Zona Típica o Pintoresca, la protección del inmueble radica en su valor histórico, derivado del destino que se le asignó durante el primer año de la dictadura militar.”

 

Conclusión
De esta manera vemos como un modelo propiamente chileno de políticas de la memoria ha sido constituido desde la experiencia en gestión de los sitios. Un modelo inspirado en un proyecto de país (Garretón 2003, Stern 2004, 2010) con una vocación de permanencia en más allá de la temporalidad institucional y desde la autonomía frente a posibles instrumentalizaciones políticas. Los sitios de memoria previenen así la privatización del sufrimiento y el recuerdo asumiendo tanto la dificultad como la necesidad de sacar lecciones de la historia que favorezcan la convivencia desde la pluralidad y el respeto a los valores democráticos.

———————————————————————————————————————–

[1] La noción de “lugar de la memoria” fue introducida en el diccionario Le Grand Robert de la Langue Française de 1993 con la siguiente definición: “unidad significativa de orden material o ideal, a la que la voluntad de los hombres o el trabajo del tiempo convirtieron en un elemento simbólico de una determinada comunidad (citado por Candu, 2006, p.111).”

[2 ]Para mayor información, ver www.indh.cl

[3] “Ministros visitan sitios de memoria a 43 años del golpe de Pinochet”, El Mostrador, 10 de septiembre 2016, recuperado de www.elmostrador.cl;

[4] Para mayor información, ver http://villagrimaldi.cl

[5] www.londres38.cl

————————————————————————————————————————

Referencias bibliográficas*
Aguilar, Paloma (2008). Políticas de la memoria. Memorias de la política. El caso español en perspectiva comparada. Madrid, Alianza Editorial.
Candu, Joël (2006). Antropología de la memoria. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión.
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) (2011). Política Cultural 2011- 2016. Santiago, 2011, (disponible en www.cultura.gob.cl)
Halbwachs, Maurice (2004). La memoria colectiva. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza.
Garretón, Miguel Ángel (2003). “Memoria y proyecto de país”, Revista de Ciencia Política, Vol. XXIII, n.2, pp. 215-230.
Gensburger, Sarah (2010). Les Justes de France. Politiques publiques de la mémoire. París, Presses de Sciences Po.
Instituto de Políticas Públicas sobre Derechos Humanos (IPPDH) (2012). Principios fundamentales para las políticas públicas sobre los sitios de la memoria. Buenos Aires, Mercosur.
Jelin, Elizabeth (2001). Los trabajos de la memoria. Buenos Aires-Madrid, Siglo XXI.
Lavabre, Marie-Claire (2009). “La memoria fragmentada. ¿Se puede influenciar la memoria?”. Revista de antropología y sociología: Virajes, 11, pp.15-28.
Lefranc, Sandrine (2004). Políticas del perdón. Madrid, Cátedra.
Nora, Pierre (ed.) (1992). Les lieux de mémoire. París, Gallimard.
Todorov, Tzvetan (1995). Los abusos de la memoria. Barcelona, Paidós Ibérica.
Stern, Steve (2004). Remembering Pinochet’s Chile: The Memory Box of Pinochet’s
Chile. Durham, Duke University Press Books.
___________ (2010). Reckoning with Pinochet: The Memory Question in Democratic Chile, 1989 2006. Durham, Duke University Press Books.
* La revista Observatorio Cultural agradece el aporte de Francia Jamett, Jefa de
la Unidad de Memoria y Derechos Humanos del Departamento de Ciudadanía
y Cultura del CNCA, a este artículo.