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El que sae, sae: Crónica personal de la Cueca Brava, de Mario Rojas

Lautaro Muñoz

* Periodista de la Universidad de Chile. Decimista y escritor con el seudónimo de Eustaquio Pérez. Funcionario de la Biblioteca del Congreso Nacional. Es autor del libro infantil La enfermedad del conejo y otros cuentos en décimas (LOM, 2014).

El que sae, sae. Crónica personal de la cueca brava es un libro imprescindible para quien desee entender la explosión de grupos y bailarines cuequeros en los centros urbanos chilenos durante las últimas dos décadas. Pero es mucho más que eso, pues entrega un punto de vista histórico de esta expresión cultural desde la vivencia misma de un protagonista.

Mario Rojas, músico, compositor, productor y cantor, es una de las personas que más sabe de la cueca en la actualidad y se ha dedicado a investigar las raíces de esta expresión cultural chilena. Pero su libro no se limita a hablar de la historia de la cueca, sino que se enriquece, como su título lo indica, con su visión personal, forjada en una vida en la que la cueca brava ha estado siempre presente.

Editado por Ocho Libros, este texto pulcramente diseñado es definitivamente bello. Contiene un material gráfico compuesto por carátulas de discos, afiches, dibujos y el riquísimo archivo personal del propio Mario Rojas.
En el relato de Mario Rojas, la cueca se expresa como una realidad llena de energía y poder. Pasa por sobre la imposición tradicional que la vincula estrechamente al campo, al rodeo, la espuela y la huasa elegante. Rojas nos habla de esa expresión cultural que se arraigó en los arrabales del Santiago colonial y que fue heredada por los barrios de la capital en los albores del siglo XX. Nos habla del Matadero, de Estación Central, Vivaceta, donde la noche santiaguina de los bravos se vivía al son de los acordes cuequeros.

Era el mundo en el que se movía el padre de Mario Rojas, miembro de la Policía de Investigaciones de Chile, que conocía mucho de la vida de barrios, conventillos y choros. Era el lugar de los habilosos, donde se sentenciaba que “el que sae, sae”.

Rojas, fundador del mítico grupo ochentero De Kiruza, recogió testimonios directos de grandes próceres de la cueca. A lo largo de décadas de conversaciones fue elaborando la visión del canto cuequero que nos relata en su libro. Resaltan sus diálogos con Hernán Nano Núñez, Fernando González Marabolí y Roberto Parra Sandoval, el tío Roberto.
Otro gran cuequero con el que Mario Rojas tuvo interminables conversaciones fue Luis Araneda, el Baucha, fallecido en el 2014, quien junto a Nano Núñez fundó el histórico grupo de Los Chileneros. El Bauchita mantuvo hasta sus últimos tiempos presencia con los nuevos movimientos cuequeros, esos que desarrollan su arte en los bares del barrio Yungay, en el Comercio Atlético, el Quitapenas, el bar Victoria y otros tantos locales que a lo largo de la capital dan cuenta de que el cuequeo se mantiene con buena salud.

Cueca brava o chinganera, chilena o cueca chora, son las diversas denominaciones de esta expresión artística popular que se desarrolló en las ciudades y que fue escondida en los años de la dictadura. El régimen de facto impuso el concepto de la cueca del campo y la ligó a las fiestas patronales, como el rodeo. Se impuso la figura del huaso elegante con espuelas y su mujer o del mismo huaso, pero con la china. El que desaparece de escena es el hombre del pueblo, que no tenía cabida en el imaginario que se quiso imponer.

Mario Rojas pone especial énfasis en la interpretación de la cueca. Plantea que la imposición de una suerte de chilenidad oficial llevó a la dictadura a privilegiar los torneos de cueca en los que lo central era que se bailara con respeto a ciertas reglas. La música y la creatividad en las letras quedaba prácticamente de lado, como también la capacidad de los bailarines para no repetir un esquema prefijado, sino que de ser capaces de sentir y crear en el baile.

Pero la herencia de la cueca urbana estaba viva y eso se ve ratificado por su explosivo resurgimiento en los últimos dos años en que se ha transformado en un fenómeno social. Los jóvenes se reúnen en muchos puntos de Santiago para el canto a la rueda. También los bailarines se multiplican en locales y en las calles en cualquier fecha del año.
El libro de Mario Rojas es una guía fundamental para ubicarse en este renacer de la cueca y entender que más que un resurgimiento, lo que hay es una continuidad de una tradición que siempre se negó a desaparecer.

FICHA DEL LIBRO

El que sae, sae. Crónica personal de la cueca brava
Autor: Mario Rojas
Editorial: Ocho libros
Año 2012
Primera edición
212 páginas